Hay gente increíblemente pendeja que se cree excesivamente inteligente y habemos quienes tenemos un poco de inteligencia y nos hacemos pendejos.
–Nota: colocar aquí canción: Babasónicos – Pendejo. En casa–
Hay gente increíblemente pendeja que se cree excesivamente inteligente y habemos quienes tenemos un poco de inteligencia y nos hacemos pendejos.
–Nota: colocar aquí canción: Babasónicos – Pendejo. En casa–
Viendo la TV pasa un anuncio del programa este de los gordos que quieres adelgazar
- ¿¡Ya vieron que en ese programa anda uno de aquí!?
- ¿¡Si, cual es!?
- Uno gordito…
- ¿¡Me lo juras!?
Noticias en la TV, Lolita Ayala comentando la gran diferencia entre los votos obtenidos entre Barack Obama y Hillary Clinton
- Que loco ¿Qué ira a pasar con los gringos con un presidente negro?
- O una presidenta mujer…
- Nel, ella no gana, los gringos son bien machistas
- Pero también racistas
- Bueno, velo así, ¿Si tienes que escoger, que prefieres: un negro o una mujer?
- …
Plastilina Mosh – Niño Bomba
Desde el año pasado andaba rondando por mi cabeza este asunto de ir al gimnasio, tratar de adelgazar, hacer dieta, no tomar tanta cerveza, no fumar y varios etcéteras que hoy de solo pensarlos me dan escalofríos. El año pasado a principios, si trate, pague mi mensualidad y ahí vamos a hacer ejercicio con un montón de musculosos/as que solo servían para decir: ¡Ha no mames! Ese tiene años aquí (como si se tratara de una cárcel) que inspiración ni que nada. A mediados del año surgió un inconveniente de salud y yo lo agarre de pretexto, no vaya a ser y para que ir solo a esos tugurios de cuerpos sudoroso-apestosos.
En fin, este año empecé como todos los años, después de un diciembre de tragadera, y así lo seguí, como si cada mes que pasara fuera diciembre, hace unos días, cuando me entero de todo lo que trae tener un hijo, responsabilidades, sustos y cuanta cosa, pensé en volver a tratar de empezar con ese pensamiento, pero no, tenía que salir televisa con sus cuentos de querer manipular al mundo, y para mis pulgas, he decidido comerme hasta los cubiertos si están fritos en una buena cantidad de aceite usado. Me niego rotundamente seguir la corriente a nadie, y menos a la televisión, me niego y me niego, es un no absoluto ¡que mueran los huesos y que vivan las lonjas!
Los autenticos decadentes – Me tiro a la basura
Tengo 2 días en Delicias, Chihuahua, es algo parecido a Navojoa, Sonora. Nada más que por ser este otro estado, todo mundo habla extraño o tiene ideas extrañas como en vez de decir: son ciento-treinta de feria. Dicen: son cien treinta de cambio, y cosas por el estilo que me asustan, al igual que el acento que se machucan por acá, es como spanglish pero muy, muy achilangado. En fin, la ciudad es un poco aburrida y trata de ser entre una gran ciudad y un pueblo, como Hermosillo o Cd. Obregón (¿se nota que extraño Sonora?) es extraño.
Por el mismo aburrimiento que sufrido su servidor, este, después de 5 horas de estar tirado en la cama viendo la TV, se levanto, se rasco los huevos y se asomo por la ventana de la habitación 208 dibujando su silueta deforme apuntando (con el brazo) al billar frente al hotel, indicando esto la misión a cumplir durante la tarde: jugar billar, tomar cerveza y… jugar billar y… tomar cerveza.
Primero había que tantear el terreno, el billar se encuentra en la esquina de una plaza comercial, sin mostrar obviedad, paso caminando por la esquina del local, mirando solo de reojo, un par de mesas con changos disfrazados de ejecutivos, del alguna empresa “importante”, unos muchachitos jugando billar y otra mesa de mujeres de muy mal ver, todas con su uniforme de Novartis, seguí mi caminar y le di la vuelta a la plaza, viendo los demás locales, ya cerrados, y de vuelta entre y me senté en la barra, el primero indicio de valemadres, fue que no tenían cerveza Indio, en fin, una Victoria, era una combinación de Chiltepinos y Gatopollo, cuando intente ordenar algo de botana, pedí la carta, pero las moscas no me permitieron ver el menú, solo con las fotos se empezaron a remolinar una a una. No hay problema, todo bien, solo con que no se metieran con mi cerveza.
Ya con la cerveza a la mitad, me tome el tiempo para ver alrededor, ya había llegado más gente pero la música de Bahiano en mis oídos no me había permitido darme cuenta, me quito los audífonos y junto a mí a la derecha, dos muchachos, no muy masculinos que digamos, los escuche hablar y no salían de la batalla que les había costado peinarse de esa forma, de que la plancha de uno ya no estaba calentando como antes y que el gel del otro ya no se lo ponía tan duro como antes, quiero pensar que hablaban del cabello.
Con miedo a encontrarme con lo mismo, tres muchachitos de no mas de veinte años, consolaban a un cuarto que les contaba con la voz entrecortada el martirio que estaba sufriendo con su nueva jefa en la estética donde trabajaba.
En ese momento no supe si correr, levantarme silla en mano y soltarme tirando golpes o pedirles consejos para un nuevo look.
Lo más divertido es que durante los lentos minutos que pasaban mientras me terminaba la cerveza, pagaba y me retiraba del lugar con la espalda pegada a la pared, no podía sacarme de la cabeza el corito de esta canción.
Veo Muertos – A mi me gustan los hombres
Después de saborear una rico caldo por varios minutos, la zanahoria, las papas, la carne, después de disfrutar el garbanzo, estas a punto de decir: es el mejor caldo que he comido en toda la mi vida, pero, en la última cucharada, se va una semilla de limón, ese que tanto sabor le agrega a tus platillos, la muerdes y se te amarga la boca, se acabo, no hay mas felicidad, solo amargura en tu lengua y en tu paladar.
Eso es lo que me pasa siempre, los días, las noches, las horas, siempre están aderezados con ese toque amargo de la semilla de limón en la última cucharada, solo es necesario que mi cabeza toque la almohada, que se acabe la música, o que el alcohol escarbe un poco sobre mi corazón y ahí estará el sabor a semilla de limón.
El sábado pasado hubo un evento de esos que no me gusta asistir, las reuniones familiares son algo que la verdad no me atraen. Hay quienes ya entendieron que la única forma de hacerme asistir, es amarrándome con un compromiso, como esta ultima vez, que fuimos mi mujer y yo padrinos de la pareja a matrimoniar, o sea, mi primo y si ahora esposo. Por más que trate de disfrutar el evento, desde la misa, el estar viendo a la familia de mi padre reunida me dan ganas de… no estar ahí, se dirá: ya pasaron cinco años de que se fue. Pero a mí el tiempo no me importa, ese aguijón en el corazón, nunca saldrá y entre mas pase el tiempo más se va enterrando. Me da mucho gusto que las demás personas ya lo hayan superado. A mí me sigue doliendo… y mucho… y por eso no me gusta asistir a sus reuniones donde todos se parecen a mi padre y todos me hacen notar el parecido que tengo con él.
Durante las horas que pase entre ayer y hoy en la carretera me puse a pensar en esa situación –y en muchas más como es costumbre- y me hacia la recomendación de visitar un psicólogo, tratar de remediar el asunto, pero llegue a la conclusión que eso solo traería mas problemas, ha de ser muy caro de por sí.
Hay veces que es necesario utilizar la inteligencia para hacer las cosas mal… para que no vuelvan a pedirte que lo hagas.
Me resulta muy divertido que 2 de las satisfacciones mas grandes de la vida se escriban casi igual, una con “M” y la otra con “J”
¿Oiga señor, no tiene otros juguetes con cuales entretenerse? ¿No le aburrimos?
Más vale ser borracho conocido que alcohólico anónimo.
Repetida infinidad de veces como si se persignara por
Enrique Esquer Gutiérrez (Q.E.P.D.)
Ya vas para 5 años Jefe… todavía lo recuerdo como si hubiera sido ayer, aun duele en demasía.