No, no estoy triste, algo nuevo ¿no? estoy… sin dirección, por más que busco el rumbo, siempre hay algo que me distrae, últimamente los colores en mi paleta se han vuelto pálidos y mis arcoíris se han vuelto un insulto para la comunidad gay. No sé que esté pasando, pero me estoy cansando que siempre a la vuelta de la esquina me encuentro con un alto y no un siga, semáforos en rojo y retenes mal logrados. Espero que todo esto no signifique que por fin estoy volviéndome viejo o maduro porque siento que aun me falta mucho por hacer, hay demasiadas ideas por crear como para dejarlas tiradas por desidia o enfado.
He estado a punto de arrancar a la playa sin maletas, ni guitarras, ni dinero, solo para ver como el agua salada va y viene lavándome los pies calmando estas ansias de dejar de soñar…
Enrique Bunbury – Un baston para tu corazón









