Hace días tengo algo como extraño rondando, hace como 2 o 3 fines de semana una señora me pego un gran susto, tanto que hasta la borrachera que traía en ese momento, iba en un taxi que se paró enseguida de nosotros en el asiento de atrás, me miro a los ojos con la vista vacía, y yo no deje de hacerlo hasta que desapareció de mi vista si poder decir más que: mi.. mi.. la.. la.. señ.. pu.. ma.. y me quede tieso.
A los días me llega un citatorio de un caso muy viejo, que si no voy a declarar me meten al bote o me multan, algo así, total, me decidí y le di una dirección neutra a la policía para que me recogieran, ni en mi casa ni en mi trabajo. Me encontré con ellos y ahí voy, sentadito en la parte de atrás de una patrulla de rejitas entre detenidos y policías y todo, las puras esposas me faltaron. Llegamos al lugar donde llevaría a cabo las declaraciones y nada, que faltaban los otros dos testigos y sin ellos no se llevaría a cabo el teatrito, total, me encabrone y ahí estoy alegando con una juez huevona y un ministerio publico el doble que la anterior. No llegamos a nada y no me pude zafar de tal “derecho civil” que ni tan derecho porque no pude renunciar a él.
Inicie la semana de viaje, Caborca y Nogales fueron los destinos, con los antecedentes de retenes piratas y asesinatos carreteriles, yo iba con un ojo al gato y otro al garabato. Muy cauteloso el asunto, en uno de esos tramos largos de carretera sin señal de vida, un pickup de esos grandotes que siempre maneja un enano de botas picudas apuntando al cielo, sombrero como taco dorado, hebilla del tamaño del sartén más grande de su casa. Me alcanzo y se me puso enseguida unos segundos, siguió de largo y más adelante me lo encontré orillado, en la orilla claro y cuando iba pasando a su lado, arranco y se fue tras de mí un tramo, después se me emparejo, se puso lo mismo unos segundos y siguió de largo, pasando lo mismo 3 veces. Yo ya estaba con el teléfono en la mano a punto de marcarle al primero que se atravesara en la lista y ver qué pasaba. Pero la última vez que me rebaso se siguió de largo y ya no lo volví a ver.
No sé a qué se deban estos sustitos que me andan dando, pero la verdad ya me están dando risa más que miedo (ajá)









