Ella se llamaba Gina

Si hay algo que me guste tanto como la comida y la cerveza, es el juego de palabras, albures y ese tipo de cosas, no sé a qué edad empezó el gusto ni porque, pero desde ese entonces me he divertido mucho.

He llegado a alburear a jefes, policías, sacerdotes, suegros/as, amigos, amigas, a mi hermana a mi madre, a mi esposa y hasta a la televisión, sin que se den cuenta, muchas veces me ha servido de escape en juntas, arrestos, misas, sermones, funerales, regaños, etcétera.

El motivo por lo que hoy inicia este cuento, es por lo que paso hoy en la mañana, venia del centro de gobierno de hacer una reparación con un compañero, cuando hicimos alto en el semáforo que está justo en la bajada del cerro de la campana, en la espera me llamo la atención la papelería de la esquina que su lema es “Si no lo tenemos, se lo conseguimos” en ese momento se me vinieron a la cabeza mil cosas, pero una resalto mas y no me quedo más que cumplirla. Le pedí de favor a mi compañero que se bajara a la papelería y preguntara por algo:

Yo: Mi buen, hazme un paro, hace rato que ando buscando unas hojas y quiero ver si ahí las tienen, ¿¡puedes bajarte a preguntar¡?

Compañero: Si…  párate en la esquina y yo me bajo de volada

Yo: ¡ya vas!…  pregunta si tienen hojas de tamaño carta de papel de tuano

Dicho así, el inocente se bajo como alma que lleva el diablo, encantado de hacerme el favor. Llego un momento en que hubo una chispa de arrepentimiento pero la apago un balde de carcajadas internas.

Tardo menos de 2 minutos, le dijeron que no, que no manejaban ese material, que no lo conocían y que jamás habían preguntado por el, a lo que yo pregunte: ¿Y no le preguntaste si lo pueden conseguir? Y no, no pregunto

Ya para llegar a la oficina, me pregunta el inocente: ¿Para que necesitas ese papel? Explote después de haberme aguantado varias calles, se me salían las lagrimas de la risa y después de explicarle, me vi en la necesidad de parar el carro y bajarme a desdoblarme para quitarme el dolor de estomago, creo que se enojo, no se rio, igual.

Con solo imaginarme la escena me vuelve a dar risa.

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