Publicado en Divagando, Musica el Abril 30, 2008 por desinhibidmealcohol
No encontrar algo que decir para un buen post, lo que tengo que decir, me tienen prohibido decirlo y pues, para que meterse en problemas.
Mañana 1 de mayo trabajare, pedí trabajarlos, para tener derecho a faltar el día que se me dé la gana, de todos modos es guardia, me traeré mi Wii, Mortal Kombat Armagedon, Call of Duty, Red Steel y a jugar todo el día
Se vende ulcera, se engendro el 16 de abril del 2007, abrió los ojos el 2 de mayo y comenzó a dar sus primeros pasos el 5 y 6 del mismo mes y año.
Ha sido muy bien cuidada, alimentada y criada. Se pone en venta por causas de fuerza mayor, no porque no se le quiera, al contrario, es necesario dejarla ir en busca de una vida mejor e independiente, aparte que a finales de mayo del presente años, nacerá su hermana y seria un poco injusto hacerla sufrir de abandono.
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Mejor negocio, se cambia ulcera por saco o guantes de box
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Babasonicos - Rabioso
Inspirado en un episodio de Malcolm in the middle, donde Malcolm se calla todas sus quejas y cría una ulcera hasta que termina escupiendo sangre.
Tengo 2 días en Delicias, Chihuahua, es algo parecido a Navojoa, Sonora. Nada más que por ser este otro estado, todo mundo habla extraño o tiene ideas extrañas como en vez de decir: son ciento-treinta de feria. Dicen: son cien treinta de cambio, y cosas por el estilo que me asustan, al igual que el acento que se machucan por acá, es como spanglish pero muy, muy achilangado. En fin, la ciudad es un poco aburrida y trata de ser entre una gran ciudad y un pueblo, como Hermosillo o Cd. Obregón (¿se nota que extraño Sonora?) es extraño.
Por el mismo aburrimiento que sufrido su servidor, este, después de 5 horas de estar tirado en la cama viendo la TV, se levanto, se rasco los huevos y se asomo por la ventana de la habitación 208 dibujando su silueta deforme apuntando (con el brazo) al billar frente al hotel, indicando esto la misión a cumplir durante la tarde: jugar billar, tomar cerveza y… jugar billar y… tomar cerveza.
Primero había que tantear el terreno, el billar se encuentra en la esquina de una plaza comercial, sin mostrar obviedad, paso caminando por la esquina del local, mirando solo de reojo, un par de mesas con changos disfrazados de ejecutivos, del alguna empresa “importante”, unos muchachitos jugando billar y otra mesa de mujeres de muy mal ver, todas con su uniforme de Novartis, seguí mi caminar y le di la vuelta a la plaza, viendo los demás locales, ya cerrados, y de vuelta entre y me senté en la barra, el primero indicio de valemadres, fue que no tenían cerveza Indio, en fin, una Victoria, era una combinación de Chiltepinos y Gatopollo, cuando intente ordenar algo de botana, pedí la carta, pero las moscas no me permitieron ver el menú, solo con las fotos se empezaron a remolinar una a una. No hay problema, todo bien, solo con que no se metieran con mi cerveza.
Ya con la cerveza a la mitad, me tome el tiempo para ver alrededor, ya había llegado más gente pero la música de Bahiano en mis oídos no me había permitido darme cuenta, me quito los audífonos y junto a mí a la derecha, dos muchachos, no muy masculinos que digamos, los escuche hablar y no salían de la batalla que les había costado peinarse de esa forma, de que la plancha de uno ya no estaba calentando como antes y que el gel del otro ya no se lo ponía tan duro como antes, quiero pensar que hablaban del cabello.
Con miedo a encontrarme con lo mismo, tres muchachitos de no mas de veinte años, consolaban a un cuarto que les contaba con la voz entrecortada el martirio que estaba sufriendo con su nueva jefa en la estética donde trabajaba.
En ese momento no supe si correr, levantarme silla en mano y soltarme tirando golpes o pedirles consejos para un nuevo look.
Lo más divertido es que durante los lentos minutos que pasaban mientras me terminaba la cerveza, pagaba y me retiraba del lugar con la espalda pegada a la pared, no podía sacarme de la cabeza el corito de esta canción.
Después de saborear una rico caldo por varios minutos, la zanahoria, las papas, la carne, después de disfrutar el garbanzo, estas a punto de decir: es el mejor caldo que he comido en toda la mi vida, pero, en la última cucharada, se va una semilla de limón, ese que tanto sabor le agrega a tus platillos, la muerdes y se te amarga la boca, se acabo, no hay mas felicidad, solo amargura en tu lengua y en tu paladar.
Eso es lo que me pasa siempre, los días, las noches, las horas, siempre están aderezados con ese toque amargo de la semilla de limón en la última cucharada, solo es necesario que mi cabeza toque la almohada, que se acabe la música, o que el alcohol escarbe un poco sobre mi corazón y ahí estará el sabor a semilla de limón.
El sábado pasado hubo un evento de esos que no me gusta asistir, las reuniones familiares son algo que la verdad no me atraen. Hay quienes ya entendieron que la única forma de hacerme asistir, es amarrándome con un compromiso, como esta ultima vez, que fuimos mi mujer y yo padrinos de la pareja a matrimoniar, o sea, mi primo y si ahora esposo. Por más que trate de disfrutar el evento, desde la misa, el estar viendo a la familia de mi padre reunida me dan ganas de… no estar ahí, se dirá: ya pasaron cinco años de que se fue. Pero a mí el tiempo no me importa, ese aguijón en el corazón, nunca saldrá y entre mas pase el tiempo más se va enterrando. Me da mucho gusto que las demás personas ya lo hayan superado. A mí me sigue doliendo…y mucho…y por eso no me gusta asistir a sus reuniones donde todos se parecen a mi padre y todos me hacen notar el parecido que tengo con él.
Durante las horas que pase entre ayer y hoy en la carretera me puse a pensar en esa situación –y en muchas más como es costumbre- y me hacia la recomendación de visitar un psicólogo, tratar de remediar el asunto, pero llegue a la conclusión que eso solo traería mas problemas, ha de ser muy caro de por sí.
He sentido la necesidad de encontrarme, sentarme a la orilla del mar a media noche, escuchar lo que murmuran las olas y dejar que la luna dibuje la sonrisa que tanto me ha hecho falta estos días.
No es que te llame, al contrario, no te quiero cerca de mí, necesito que te vayas mínimo de aquí a diciembre y nos vemos en enero. Si sirve de algo, te juro que cuando te vuelva a ver tratare de mostrarme emocionado. Nos vemos pronto mala suerte.
Catarsis es la palabra que buscaba, acostarme en la arena y contar las estrellas hasta quedarme dormido y dejar de sufrir.
Publicado en Divagando el Abril 14, 2008 por desinhibidmealcohol
Jamás, jamás, ¡JAMAS! Vuelvo a hacer la lucha por querer ir al Vive Latino, lo juro. Ni lo veré por TV (eso no lo juro)
Anoche mientras hacía tiempo para dormir, daba vueltas y vueltas por los canales una y otra vez, cuando de repente el morbo me hiso parar en uno de Televisa, estaban unos… no sé cómo llamarles, el caso es que estaban agarrándose a golpes unos contra otros, según yo por una de las causas más estúpidas que conozco ¿Como puede ser que no exista un poco de inteligencia en sus cerebros y se pongan como chango en brama cuando ven el escudo de otro equipo?
La gente iba y venía, niños y mujeres en medio de todo, señores ya grandes siendo paleados por jovencitos imbéciles, no entiendo. No veo la necesidad de la violencia.
No veo la necesidad de violencia en ningún caso, ni al golpear a otras nomas porque le gusta otra música, porque piensa diferente, porque es otro. Si nadie, nadie es igual en el mundo, bien dice el dicho: cada cabeza es un mundo. Entonces… ¿Por qué?
No sé si sea la naturaleza del sur, por más capital, inversión, cultura, variedad, etcétera, etcétera que exista, no dejan de ser animales comiéndose unos a otros, claro no quiero generalizar, pero más de la mitad es así.
Yo me puedo dar el lujo de decir que nunca, nunca me he agarrado a golpes con nadie y me da gusto, la vez que he estado mas involucrado en un pleito, fue cuando me mandaron a dormir la siesta por una patada en la quijada mientras yo platicaba tranquilo con una amiga, así sin más ni más, un “vaquero” me llego por la espalda y me dejo marcado el tacón abajito de la oreja y adiós, buenas noches. Pero hasta ahí, no fui a vengarme, no lo mande matar, no… no, no me rebajaría a su instinto animal/imbécil de golpear a quien no me cae bien o creo que me hace mal, si eso fuera de mi, creo que estaría preso, y volvería a caer muchas veces más.
Desgraciado.
Los Autenticos Decadentes/Todos Tus Muertos - Gente que no